Cada vez que en el cielo luzca la Luna menguante, deberemos esparcir perejil fresco en la cabecera y los pies del interior de nuestra cama. Dormiremos una noche con él y, al día siguiente, lo recogeremos y depositaremos en el interior de un recipiente de vidrio transparente.
Pondremos el mágico elemento encima de la mesita de noche y le introduciremos también una fotografía propia y una estampa, medalla o amuleto en el que tengamos fe.
Cuando llegue la próxima Luna menguante renovaremos el ritual, procederemos a quemar todos los elementos del mismo junto a un buen puñado de romero tirando las cenizas a un lugar donde corra el agua.
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