El ritual más conocido de la noche de brujas es uno que hay que realizar con los amigos o familiares. Se puede prender un incienso para renovar el ambiente mientras dure la ceremonia. El grupo se sienta en círculo, en el suelo, y al centro se pone un espejo ovalado o redondo. Encima de éste, se colocan dos ramas de helecho formando una cruz.
Una vez apagadas las luces del lugar, se enciende una vela blanca al lado del espejo. Uno por uno, los participantes se concentrarán en todo lo malo que quieran dejar atrás, mientras se arrodillan e inclinan sobre el espejo, hasta que la imagen de la boca coincida con el centro de la cruz. Al mirarse a sí mismos fijamente a los ojos imaginarán cómo se aleja esta energía. Luego, el grupo entero cierra los ojos, se toma de las manos y visualiza cómo la luz y la fuerza renovadora los inunda dándoles protección. Al terminar debe apagarse la vela sin soplarla.
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