Ante la fuerza de la naturaleza lo mejor es rescatar la vela blanca que se utiliza para el domingo de resurrección y hojas de cada planta que tiene el ramo de domingo de ramos.
Luego hay que encender la vela y ponerse humildemente ante Dios, hacer un acto de contrición, agradecer la vida que tenemos y rogar de este modo, mientras se van quemando hojas del ramo:
‘Dios es mi pastor y nada me ha de faltar (3 veces).
Y luego: Alzaré mis ojos a los montes ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Dios, que hizo los cielos la tierra y el mar. Señor mío, te ruego me pongas bajo tu manto y me protejas de todo mal, en ti me refugio, en ti la calma vuelve a mí Amén.
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